Veo el video grabado por Cho Seung-Hui antes de cometer los asesinatos en la Universidad de Virginia sobre una treintena de personas corrientes, que este tipo se ha llevado por delante www.elmundo.es/elmundo/2007/04/19/videos/1176967259.html. Contemplo sus gestos porque los medios se han hartado de difundir la idea de que expresan claramente su locura. Nada de particular, nada que no hayamos visto hasta la saciedad en los videos de los autodenominados “mártires de Alá” antes de llevarse por delante a cientos o miles de personas.

No existen diferencias objetivas aunque el establishment periodístico les trate de manera diametralmente distinta. Se ha de transmitir la idea de que el primero es producto de una sociedad basura que permite la tenencia de armas de fuego por cualquier ciudadano. Sociedad que como es la del Imperio que nos oprimiría, habría de generar necesariamente este tipo de conductas. Por el contrario, la mitificación del terrorista exige no tocar la psicopatía que representa el fanatismo, el viva la muerte que éstos entonan a costa de cualquier ciudadano. No precisamente occidental pues ahí está la muerte de 170 personas en Bagdad ante la que casi nadie clama. Resulta paradójico que se olvide que hace un año, en una escuala alemana murieran más de una decena de personas a manos de otro iluminado. Éste sí estaba loco, no porque no respondiera a los mismos parámetros que los asesinos de la guerra santa ni a los de este surcoreano cuyo nombre necesitamos olvidar rápidamente, sino porque perpetró el horror en un pais de la civilizada Europa y no en los denostados U.SA que, siempre según el pensamiento con el que nos quieren moldear las conciencias, sí que se lo merecen.

Una infantil y siniestra ideología de buenos y malos. Los buenos, que son ovejas descarriadas, pero rebeldes con causa. Los malos, excrecencias occidentales. Ambos matan igual. Ambos nos tienen a tiro y a ambos les importa un comino nuestra vida, nuestro dolor, el de sus semejantes y el de los hijos de sus semejantes. Pero para los sepulcros blanqueados en que se han convertido los medios de comunicación hay terroristas y asesinos. Como si así pudieran ahuyentar el espanto que produce comprobar que la condición humana se manifiesta cada vez más carnicera a pesar de tantos buenos principios ideológicos.