La pintura de Manolo Puente no es al uso. Resulta difícil encontrar algo parecido en las galerias de Sevilla. No es de lo que se llevan los compradores de la "intelligentsia" que nos impone gustos y manías a su casa.
Decir que se arrimó hace mucho tiempo a los del Crónica y que algo bebió de ellos poco serviría para describir sus trabajos.
Más de quince años han pasado desde que ella lo vio por primera y única vez en la impresionante plaza del palacio ducal de Vilaviçosa, en una necesaria escapada que habia hecho a Portugal.
Jamás olvidará cómo aquel pintor, más que canoso, le susurró una mirada nueva sobre la plaza.
Hoy ha localizado un cuadro suyo. Lamentablemente, el precio no está a su alcance. Desde la galeria, al parecer, estadounidense, le dicen que ya está reservado por otro cliente. Este pequeño matiz le permite respirar, salir del embrollo en que se había metido desde que supo que habia uno a la venta en algun lugar. Así no tiene que justificar ante sí misma no haberlo comprado.
Pero me tiende un poema manuscrito, esbozado en aquel atardecer en la plaza, junto al caballo:
paço ducal
Descansando
la cola perfecta y purísima
en la leve curva
del gozo
ligero
despierto apenas
para nuestros ojos
como el contrapunto extremo del ciprés
limitado,
absorto en la débil blancura
del convento
contornéase
el aire de sus costados
en la grupa de máximos azules
A deseo
avanza
la impaciencia de su dueño
sin demora ni medro
que no sea
el paso exacto
de la belleza
Rosalía Perera Gutiérrez
pedroroque

Pásanos alguna imagen de ese cuadro maravilloso.
Felicitaciones a la poeta Rosalía.
Un saludo
Pedro Roque